sábado, 5 de junio de 2021

La chica del camión, Verano 2019

I / 6 de junio

Por lo regular toma, en la misma parada del Centro, la ruta “Boca del Río” y baja cerca de la Universidad Veracruzana, en Mocambo. No la conozco de ningún otro sitio; mi única coincidencia es que cada tarde, cuando la suerte me sonríe, cruzamos miradas antes de subir al camión, donde la observo discretamente desde algún asiento durante los quince o veinte minutos que dura el recorrido hasta su destino.

Calculo que tendrá unos treinta años. Su cabello rebasa los hombros, pero casi siempre lo lleva sujeto con una pinza; peinado que te obliga a mirar un arete prendido a su nuca, justo en el centro: raro lugar para lucir una joya. Quiero dejar mi anonimato y hablarle, pero no he logrado distinguir bien la argolla de su dedo anular… ¿casada?

II / 11 de junio

Hoy no subió en la parada habitual. Mi chica anónima detuvo el autobús dos cuadras más hacia el sur; supongo que caminó rápido, pues respira de forma agitada y unas cuantas gotas de sudor le recorren, envidiables, el cuello. No me ha visto. Se sentó en la primera fila y parece concentrarse sólo en calmar los asfixiantes cuarenta grados del ambiente.

Qué lindo sería estar con ella mirando el atardecer sobre la playa, chocar unas copas de vino blanco y conversar sobre las formas que van tomando las nubes al capricho de la luz. Mientras termino de escribir estos espejismos, llegamos a su destino. Toca el timbre y la despido con la mirada, mientras se queda de pie al borde de la salida. Vaya que esos leggings se ajustan al pecado. Abrazo mi mochila y me quedo pensando cuál será su nombre.

III / 22 de junio

Desde hace días estoy melancólico a causa de un infortunio laboral: me han modificado el horario en la oficina y salgo más temprano, situación que complica mi encuentro con la “chica del camión”. ¿Qué será de ella? ¿Pensará en esto?

Hoy he cambiado no sólo de horario, sino de ruta. Voy de casa rumbo a la universidad y se ha subido al autobús una monumental trigueña; para practicar —aclaro el punto— me he atrevido a preguntarle algo sobre su sexy tatuaje en forma de beso, casi sobre el hombro izquierdo.

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